—Lo traje porque hace una hora me diste órdenes y usaste el divorcio como amenaza.
Quiero testigos.
—Pues sí, te dije lo del divorcio y mira cómo corriste a obedecer.
Puse las llaves del departamento de su madre sobre la mesa.
—No corrí a obedecer. Corrí a comprobar lo que hacían.
Respiré.
—Y acepto tu propuesta.
Frunció el ceño.
—¿Cuál?
—El divorcio.
La sala quedó completamente quieta.
Doña Elvira soltó una risa.
—Mañana se te pasa.
—No.
—¿Vas a tirar tres años por un sillón? —preguntó Sergio.
—El sillón sólo me ayudó a ver todo lo demás.
Le dije que había hablado con una abogada.
Que al día siguiente iniciaría el proceso.
Que la tarjeta adicional estaba cancelada y que desde ese momento dejaría de pagar sus gastos personales.
—También quiero que recojas tus cosas y te vayas con tu mamá.
Si te niegas, no voy a tocarte ni a sacarte a empujones.
FORTSÄTTNING PÅ NÄSTA SIDA.➡️
